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El clima ambiental y las condiciones de nuestro propio hogar inciden directamente en el estado de las puertas de interior. La madera es un material higroscópico, lo que significa que está « vivo » y reacciona constantemente a su entorno, absorbiendo o liberando humedad para equilibrarse con la temperatura y el vapor de agua de la vivienda.
Para entender esto, debemos saber que la madera de las puertas pueden absorber hasta un 30% de humedad (lo que en ebanistería se conoce como el Punto de Saturación de las Fibras). Si el ambiente supera estos niveles, las fibras de la madera se expanden. Esto provoca que las puertas se hinchen, afectando a su funcionalidad: las puertas correderas empiezan a encajarse mal en sus cercos y las puertas abatibles rozan contra el suelo o los marcos, dificultando su apertura y cierre.
La importancia del material según el clima de tu vivienda
El material elegido para la fabricación de la puerta influirá notablemente en su comportamiento frente a la humedad. Antes de escoger un modelo, es vital analizar si vivimos en zonas costeras, climas lluviosos o si la puerta irá destinada a un baño ciego (sin ventanas).
Maderas duras vs. blandas: En casos de sufrir una humedad ambiental alta, es conveniente apostar por maderas de alta densidad como el roble para la puertas. Por el contrario, materiales más porosos y blandos, como el pino, pueden sufrir mayores dilataciones, siendo más recomendables para climas secos.
Puertas macizas frente a puertas de MDF: Las puertas lacadas actuales suelen estar fabricadas con paneles de MDF (fibras de densidad media). El MDF reacciona de forma diferente a la madera natural; aunque es muy estable, si el agua penetra por un canto mal sellado, se hinchará de forma irreversible.
Nuevos materiales: Para zonas de humedad extrema, hoy en día existen alternativas como el WPC (mezcla de madera y polímeros), que imitan la estética de la madera pero son 100% resistentes al agua.
El material elegido para la puerta de interior influirá notablemente en como afecta la humedad a la puertas de interior
El papel clave de los acabados y el sellado
El tratamiento que se le da a la madera (pintura, lacado, barniz o lasur) no solo cumple una función estética, sino que es el principal escudo protector de la puerta.
Un error muy común en la instalación es dejar los cantos superior e inferior de la puerta sin sellar. Como no se ven, a menudo no se barnizan, convirtiéndose en vías de entrada directa para la humedad, especialmente en la parte baja cuando se friega el suelo o hay condensación. Asegurarse de que todos los cantos están bien sellados alargará enormemente la vida útil de la puerta.
Qué hacer si tu puerta ya se ha hinchado
Si la puerta ya ha absorbido humedad y cuesta deslizarla o abrirla, sigue estos pasos antes de tomar medidas drásticas:
1. Revisa los herrajes: Antes de tocar la madera, comprueba los tornillos de las bisagras. A veces, el peso o la propia dilatación aflojan las bisagras, haciendo que la puerta se descuelgue levemente y roce. Apretar los tornillos puede solucionar el problema al instante.
2. Paciencia antes de lijar: Se recomienda no lijar nunca los laterales de la puerta mientras está hinchada. Si lo haces, cuando la humedad baje en verano y la madera se contraiga, quedará un hueco excesivo entre la puerta y el marco, arruinando el aislamiento acústico y térmico.
3. El cepillado: Si el problema persiste y la puerta arrastra por el suelo, un carpintero profesional puede ayudarte a cepillar ligeramente la parte inferior para reducir el volumen originado por la humedad, siempre volviendo a sellar esa zona tras el corte.
Si nos cuesta deslizar la puerta debido al volumen adquirido por la humedad, trataremos de cepillarla en su parte inferior
Soluciones diarias para reducir la humedad en casa
Prevenir es siempre la mejor opción. Implementar estos pequeños hábitos protegerá tus puertas y muebles:
Ventilación cruzada: Ventilar la vivienda diariamente durante 10-15 minutos abriendo ventanas opuestas para crear corriente renovará el aire y expulsará el vapor acumulado.
Deshumidificadores: La instalación de un deshumidificador portátil en las estancias más conflictivas ayuda a mantener la humedad relativa del aire en niveles óptimos (entre el 40% y el 60%).
Uso de extractores: En baños y cocinas, encender el extractor durante y después de las duchas o al cocinar evitará que el vapor se condense en las puertas.
En Puertas Olamendi disponemos de un amplio catálogo de puertas de interior, con los mejores tratamientos y materiales, que se adaptarán perfectamente a las condiciones meteorológicas y a las necesidades específicas de tu hogar evitando que la humedad afecte a las puertas.